AUDITORÍA SOCIAL AL PODER LOCAL

1. La participación ciudadana
Generalmente, son tan perversos estos poderes, que actúan convencidos de que sus planes ideológicos inmorales y la riqueza individual, se las debe patrocinar el pueblo. La política no es para servirse; sino, la herramienta para servirle a la sociedad; entonces, el poder es el medio para servir y dirigir el desarrollo de los pueblos.
La auditoría social es un proceso de participación ciudadana y control, mediante el cual, la sociedad civil vigila, evalúa y fiscaliza la gestión pública y el uso de los fondos del Estado; la que resulta altamente incómoda para la administración municipal y los Consejos de Desarrollo, acostumbrados al manejo discrecional de los recursos.
Todo el tiempo son adecuadas, oportunas y convenientes las auditorías sociales, para transparentar la administración municipal y a la vez dar tranquilidad al vecindario soberano. Los gastos o inversiones de las comunas han de responder a una necesidad real y prioritaria de la comunidad; enfocado en el impacto social y económico positivo de la obra o programa, sin perder de vista el proyecto de país, si no se tuviese este, no se podría fallar del todo, si se observa y se interpreta los anhelos de la gente. Al superar todas estás pruebas, el poder local se podría legitimar ante el pueblo.
No es comprensible esconder la Información que debe ser pública, la única razón, que viene a la mente, es que, algo se quiere esconder o, por lo menos, se quiere atrasar el inminente escándalo; sin embargo, es cuestión de tiempo para que salga a la luz, porque la sociedad está despierta, tiene ojos y oídos por todas partes, en personas hábiles e inteligentes.
La auditoría social no sustituye la labor de las entidades oficiales de control, sino que actúan como un complemento democrático. La vigilancia de la sociedad civil organizada dentro de la auditoría, monitorea proyectos locales y obras públicas en tiempo real; cuando detecta anomalías, canaliza los hallazgos o denuncias hacia las instituciones formales de control, como la Contraloría General de Cuentas o el Ministerio Público; para proceder con auditorías técnicas y responsabilidades legales.
2. La mentalidad perversa del Poder Local
La administración municipal ha de hacer que la información sea accesible, clara y abierta; de lo contrario, podría ser un indicio de que algo está mal. La rendición de cuentas del alcalde no es más que la explicación de sus actos con sus respectivas argumentaciones; ha de ir aparejada al acceso a información pública y, valientemente, debiera asumir las responsabilidades.
La MORAL es el conjunto de valores y costumbres que se aprende desde pequeño en el hogar, con la familia y en la comunidad, estos provienen de las culturas o civilizaciones, o por el encuentro de estas, como es el caso de la civilización hispanoamericana. Con la moral se aprende lo que está bien y lo que está mal, proporciona los principios que permite orientar la conducta. La ÉTICA es la que cuestiona las costumbres morales, se pregunta por qué realizarlas, a quién beneficia, a quién perjudica; además analiza y busca razones para determinar si es correcto, por eso, la ética no consiste simplemente en saber que está bien y qué está mal, sino él ¿por qué? Quizás una de las preguntas más importantes, es: se hace, por qué me enseñaron o por qué he comprendido.
Imagínese al alcalde, al diputado y al presidente, siendo corruptos con lazos íntimos con el crimen, no solo estarían en contra de la MORAL del pueblo soberano, sino también, serían enemigos del tácito código de ética. Lo perverso de esto, en parte lo han materializado, al conformar un frente para conspirar contra la reforma del IUSI, en franca oposición a los vecinos con vivienda y condenando, a los que aún no emprenden su construcción; sin detenerse a considerar, ni por cortesía, cuan dañino ha sido para las familias y la democracia, al ignorar adrede, que el poder es del pueblo y para el pueblo.
La geopolítica está creando las condiciones al enfrentar el terrorismo y el crimen en la región, por lo tanto, raerá la corrupción, porque es la que los facilita; está claro que no está pensado para resolver los principales lastres del país; sino porque, coincidentemente, estas están dentro de las principales amenazas a la seguridad de la Superpotencia, y porque, el territorio nacional es clave para el control o erradicación de estos flagelos; beneficiándose sobre manera el país, por las secuelas que produciría, al hacer algo que por sí mismo el país, no podría, por no contar con los medios y porque, todas las instituciones están cooptadas, incluido el sistema electoral y de partidos políticos, únicos instrumentos pacíficos para el cambio.
Se considera altamente probable, que el pueblo soberano esté en la víspera de una gran oportunidad, que no se debiese de perder para depurar el sistema, la que demanda, obviamente, de la participación activa e informada, de todos los ciudadanos, en los que recae toda la responsabilidad para ordenar e impulsar el desarrollo democrático del país, al priorizar la dignidad humana y el bien común, para instaurar la paz, dada que estas llevan implícito el respeto, y la defensa, de la vida, la libertad y la propiedad, clave para el desarrollo integral de las familias y base de la prosperidad de la nación.
No se puede cambiar la mentalidad de los alcaldes, lo mismo sucede, con los diputados y el presidente; pero eso sí, se les puede cambiar por otros; esa es la tarea del pueblo soberano en esta debacle.
3. La MORAL en el Poder Local
Se está frente a la degradación del estándar moral, al relativizar los valores y los principios que mantiene unida a la sociedad, la verdad personal frente a la verdad, se ha perdido el consenso de lo que está bien y lo que está mal; esta permeabilidad erosiona y, con ello, se va destruyendo la cohesión, la confianza y los valores, al instalarse la idea perniciosa de que cualquier esfuerzo es inútil y que el fracaso es inevitable, anulando la voluntad de lucha y el trabajo; debilitando en forma generalizada la dignidad humana y el sentido de responsabilidad comunitaria, se normaliza la corrupción y la extorsión, la honestidad se castiga y la delincuencia se premia, el soborno se trata como “un trámite más”, se justifica el engaño bajo la premisa de que “todos lo hacen”; la deshumanización y apatía ante la violencia, los crimines violentos se vuelven simplemente una estadística; la justificación del fin sobre los medios, prioriza el éxito sobre la verdad y la justicia, el engaño se celebra como astucia. Todo lo expuesto anteriormente, en nada se parece al principio de perfectibilidad, en el que todo, se considera imperfecto, por lo tanto, todo está sujeto a mejoras, en este caso, se puede elevar el estándar moral.
La división clásica de las personas en, buenas y malas, parece de mayor utilidad porque define su naturaleza al contemplar todo el ser; a pesar de que todo, suele ser acompañado de subjetividades; sin embargo, resulta fácil de diferenciar el bueno del malo, basta con observar y analizar sus frutos, también es cierto, que se debe de esperar que los produzcan; sucede lo contrario, cuando se usan otras clasificaciones: fachos y chairos, honestos y corruptos, ricos y pobres, etc., las que van acompañadas, no solo de las percepciones erróneas, sino de intereses, al ser utilizadas como etiquetas políticas despectivas.
Dado que el bueno es el que desea el bienestar de los demás, actúa con empatía, respeto y honestidad, toma de lo suyo para dárselo a los otros, como es la normalidad de hacer el bien, no lo pregona, ni presume; y el malo, le interesa solo lo que le beneficia, es egoísta, injusto, mentiroso, calumniador, oportunista, envidioso, resentido, soberbio, arrogante, altanero, mentiroso, marrullero, perverso; cuando se ve acorralado, le pide a los otros que ayuden a sus semejantes, pero él es incapaz de ayudar con lo suyo, cuando puede reparte lo ajeno, para finalmente, presumir que es él, la buena persona.
El candidato, funcionario o alcalde perfecto, no existe, pero si se puede esperar que alguien, no conspire con premeditación y alevosía, en contra del pueblo soberano; qué esté dispuesto a hacer lo correcto, cuidadoso para qué todo lo que se decida hacer concuerde con la moral del pueblo y dentro de las reglas establecidas.
De los candidatos, funcionarios o alcaldes, sin ser dramático, se puede decir, que pocos son los que entiende de la importancia de los referentes de la sociedad, de los columnistas y de los periodistas profesionales, en la realización de la democracia y como instrumentos claves, por contribuir, tácitamente, a la excelencia de la administración pública; también es importante advertir, que dejar al margen lo expresado anteriormente, o hacer lo contrario, da resultados totalmente contrarios, pareciéndose más a una dictadura que a la deseada democracia.
Negar la democracia como sistema político y forma de vida, lo que sucede con frecuencia sin meditar, automáticamente se le está dejando vía libre al autoritarismo, lo que también es rechazado; por lo que no se debe de perder de vista a los que confunden a la sociedad, por lo que se deben de evidenciar: a los netcenters y los especuladores en las redes; los relacionistas públicos que esconden o justifican el error; los columnistas prepago y los fanáticos que están ciegamente defendiendo dogmas.
Cuando los discursos de los candidatos, funcionarios y alcaldes, dominan los gritos con prepotencia, como si estuvieran a la defensiva, podría ser que se quieren hacerse notar a cualquier costo, o bien, porque no cuenta con los argumentos para respaldar los temas que se están tratando; esto sucede, cuando no se comporta como fantoche con sus fanfarronerías o payaso, haciendo ridiculeces, violando los rasgos morales de la sociedad.
Pero ante la necia y malévola actitud de los partidos políticos de postular prospectos que provienen de la corrupción y del crimen o patrocinados por estos; ante esta situación, es lógico, que las esperanzas se vean reducidas a nada, este es el argumento de peso de por qué se ha insistido en las candidaturas independientes para liberar la competencia, al quitarle el monopolio de las postulaciones a los partidos políticos; en la misma línea, también se propone que el voto nulo se convierta en el depurador del sistema político electoral, para cuando no exista por quién votar; si este fallara por alguna razón, entonces, que se pueda acudir a la revocatoria del mandato, antes que termine la primera parte del periodo para el que fue electo; le daría mayor fortaleza a la democracia, y desde luego a la justicia, si los jueces y magistrados, fueran vitalicios, o que, renuncien cuando ellos lo consideren; pero con una pena igual o cercana a la cadena perpetua para los que se involucren en actos de corrupción y prevaricato.
Es oportuno resaltar, que todo lo que se ha propuesto anteriormente, está orientado a fortalecer el poder del ciudadano y dejar sin poder a las elites y a los sectores perversos; al final se logrará blindar y fortalecer al pueblo soberano, adquiriendo con ello, el verdadero sentido de nuestra democracia: el poder del pueblo y para el pueblo.
Los médicos, los ingenieros, los economistas, etc., ejercen sus profesiones después de 6 a 8 años de estudios intensos, a pesar de ello, deben actualizarse periódicamente ante los avances de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, el que dirige el municipio, como sucede en todos los cargos por elección, generalmente no cuentan con estudios, ni lo mínimo de la teoría política y económica, indispensable para comprender el Estado para administrarla y comprender la sociedad para impulsar el desarrollo y no convertirse en obstáculo.
4. El poder local sin riendas
No somos clones, somos totalmente diferentes, pero eso sí, iguales ante la ley e iguales en dignidad desde la concepción, la democracia lo garantiza a la vez que prevalece la moral, lo que la sociedad acepta como bueno; el pluralismo democrático, incentiva la participación y el voto diferente, las opciones son: dejar la boleta en blanco o votar nulo, hasta podría no ir a votar; en cuanto a las oportunidades, no debe ser lo mismo para todos, la diversidad de talentos, capacidades, propósitos, etc., permiten la complementariedad.
Los recursos extremos potencializa aún más el poder local, esto hizo que algunos alcaldes perdieran el piso, llegaron hasta desconocer o ignorar la importancia de la austeridad y la responsabilidad ética del manejo de los recursos del pueblo, a tal grado de confundir lo ajeno con lo propio, al decir: mi pisto, mis obras, mis trabajadores; pero, las payasadas y las idioteces, cuando no son estupideces, esas sí les pertenece; si algo se pudiera agradecer, son los momentos de entretenimiento y por el morbo que generan las trasmisiones en directo o diferidas; en esta parte, se les sugiere que no usen el pisto de la municipalidad, porque es corrupción y a la vez inmoral; además, se les sugiere meditar, si la imagen de fantoche y payaso, le va a un palacio municipal.
Después de la sanción Presidencial de la reforma del IUSI, algo grande se sospecha que saldrá a la luz pública, dados los excesos que originaron cuentas por pagar, los hábitos adquiridos por el derroche, la extravagancia de sus vidas a costa del erario; las cuentas bajo la lupa del lavado, las propiedades obtenidas por pago de coimas o extorsiones a desarrolladoras; inmuebles obtenidos sin tener la capacidad para comprarlos, bajo la lupa de la extinción de dominio; más atención se les debería poner, cuando han dicho que muchas cosas que han hecho en el municipio lo han pagado con su pisto. La auditoría debería ser seguidas, una tras otra, porque son las contribuciones de la sociedad civil que produce; en este momento es propicio para revelar, cuál fue el uso que le dieron a los recursos provenientes de las extorsiones del el IUSI a las viviendas, porque están aturdidos desde que salió la noticia de que la reforma a la Ley había sido sancionada.
La reforma a la Ley del IUSI, al dejar las viviendas con tasa cero, hizo que los alcaldes se bajaran de la nube en donde habían permanecido por mucho tiempo, pero después de gritar a todo pulmón, “nos están quitando el pisto”, sin empatía, por lo tanto, insensibles para poder meditar, que ese dinero es producto de una renta que paga el vecino por vivir en su propia casa; a pesar de que es un derecho constitucional, por lo que la debería dar el Estado, sin embargo, de esta forma las quitaban poco a poco; muchos de ellos habían dejado de pagar, sabiendo que los sancionarían, otros se endeudaron con terceros para no descontarlo del presupuesto de la alimentación de la familia, cayendo en un círculo vicioso.
Es sabido que los alcaldes se transforman en perfectos egoístas, cuando de dinero se trata, semejante a un niño que se le ha quitado un dulce; deja al descubierto sus deseos, ignorando las necesidades de la gente que no puede pagar para mantener corruptos; esa insensibilidad los ha hecho perder las pocas posibilidades que tenían para una reelección, igual suerte están corriendo los diputados que los acompañaron, y finalmente, el Presidente y el Ministro de Finanza que acuerparon la intención de vetarla; pero ante el rechazo popular a su intención, y a la ya baja legitimidad, no le quedo de otra al Presidente, que sancionarla, para dar un aliento a su muy deteriorado gobierno.
Los que gobiernan, sean estos alcaldes o presidentes, para poder gastar, abren la CARTERA del contribuyente, figuradamente, que es el que produce y es austero para poder ahorrar e invertir, así es como forma el patrimonio familiar, para luego, el alcalde y el presidente, se lo quitan poco a poco, por medio de los impuestos; de esta forma la sociedad mantiene a los lagartos en el poder, cuando no son parásitos; obsérvese, estos no producen, pero viven mejor que el rico del pueblo, mientras se enriquecen; al observar estas perversidades, se acrecienta el rechazo a la sociedad política; se apodera en la mente del vecino, la idea de no pagar, o bien, la drástica decisión, de dejar de producir riqueza, para dar paso a la sobrevivencia como forma de vida; con esto, los que gobiernan han des estimulado la economía; por esta y otras razones, se puede afirmar, que los políticos, los lagartos y parásitos en el poder (alcaldes, diputados y presidentes), son los principales estorbo del desarrollo del país.
Las DEUDAS que se adquieran, el periodo en el que se deberá honrar, no debiese superar los límites del periodo para el cual fue electo, al tratar de hacerlo, demuestra deshonestidad, oportunismo, irresponsabilidad, además de indigno.
Las CADENAS gruesas de oro en el cuello y el arma decorada con varias tolvas en la cintura, lucidas en los días de plaza, caminatas en aparentes supervisiones, o ferias, no deja dudas en los que atentos observan, a que sector de la sociedad representa, aunque haya sido electo para representar al pueblo, no puede esconder su naturaleza.
5. Pago de la LICENCIA de Construcción de la vivienda
La Constitución Política realza la vivienda, como diciendo que es algo especial del derecho a la propiedad, insinuando que la da el Estado, está claro que el IUSI niega la propiedad y, desde luego, lo hacía con la vivienda, como lo hace la licencia de construcción por un tiempo determinado, aberración que está vigente, al no terminarla de construir en el tiempo determinado se ha de pagar una ampliación; no hay dudas, que estos pagos inventados deterioran la economía familiar y por ende la realización de la incipiente democracia, el poder del pueblo y para el pueblo, no el poder del alcalde y para el alcalde; por lo que no se debe pagar la licencia para la construcción de la vivienda, por razones semejantes, del porqué no se pagará el IUSI, aunque debiese ser suficiente el hecho de que la vivienda es un derecho y porque, es la vivienda la primera escuela, donde no solo se educan, sino que se crían a los nuevos ciudadanos.
El IUSI para la vivienda se ha superado, pero no del todo, aunque son minorías los que conspiran, representan sectores autocráticos que han vivido del Estatismo, quieren un Estado gordo, que se le pueda comer por todos lados; porque, al ser menores los recursos, no solo pierden dinero sino también poder.
Al que se haya esforzado para adquirir un terreno para construir la casa de su familia y que la municipalidad no le permita construirla por razones de seguridad, la municipalidad, lo debería de compensar, permutándoselo por uno donde si pueda construirla; ahora, este terreno en mano de la comuna, se le debiese dar el uso adecuado, claro está que no será para vivienda, y en su defecto, destinarlo para la conservación y el esparcimiento del vecindario.
Está claro que la propiedad privada es un derecho, el Estado no la da, como no da la libertad ni la vida, pero por lo menos, debe de protegerlas y garantizarlas, eso es lo que se espera, desde la prevención hasta la defensa; por lo tanto, nadie, ni el Estado las ha de quitar: la vida, la libertad y la propiedad, estás, desde luego, están mejor con sus propietarios, si se separan de ellos, dejan de existir como tal, por eso mismo, no cabe los impuestos a la propiedad, ni a la vida, ni a la libertad.
La familia es y seguirá siendo prioridad para el Estado, como prioridad es la vivienda para la familia; sin embargo, existen funcionarios electos que insisten que deben imponerse impuestos, guiados, si no es por intereses mezquinos, lo será por fanatismo a ideologías progresistas perversas.
6. Sabrá el Poder Local que es lo que QUIERE el pueblo soberano
Que hay que hacer para no solo vivir con libertad (nacer, crecer, desarrollarse, reproducirse y morir dignamente), con la garantía, que no solo se tenga el cuerpo humano como propiedad; sino que también se pueda adquirir lícitamente una diversidad de activos, por el esfuerzo y dedicación individual, los que formarán parte del patrimonio familiar que le dará seguridad; además, las actividades de mercado que realice, contribuirán a mantener activa la economía local y, como consecuencia, genere externalidades positivas para el país.
El poder local democrático hace lo que dicta la moral y, los deseos y aspiraciones de los vecinos que con determinación y esperanza van a las urnas a elegir a sus representantes, para que les garanticen, precisamente eso, lo que se verá reflejado a través del respeto a los derechos: a la vida, la integridad, la libertad, la propiedad y; desde luego también, lo que se puede parafrasear de lo que recalca la Constitución Política; la familia, base de toda sociedad, la que mantiene estable el crecimiento poblacional, en donde se inician los ciudadanos, esperando que trasciendan al ser criados con valores y principios morales, como el amor al prójimo, a la familia y a la patria, apartados de la envidia y el resentimiento, sabiendo desde temprana edad, que todos nacemos iguales en dignidad, que todos somos iguales ante la ley, a pesar de ser diferentes social y biológicamente, y que los líderes, de la sociedad y los funcionarios del Estado, han de procurar insistentemente el bien común, hasta el cansancio; lo que no es más que, oportunidades a la vuelta de la esquina, es más, por todos lados para que el que lo necesite, la tome: sin trámite, sin obstáculos, sin fines clientelares y sin privilegio o mordidas.
El alcalde municipal, por ser el funcionario de mayor jerarquía en el municipio, es clave en el poder local; si este fuera corrupto con lazos con el crimen, esa perversidad llega con facilidad a toda la estructura administrativa del municipio, pudiendo trascender sus límites y minar, las estructuras de la sociedad civil; dudarlo es pecar de ingenuo. Esto, da una razón de peso, del porqué es necesario y urgente, la permanente auditoría social al poder local; recuérdese que esta es la estructura estatal más cercana a la gente, de su eficacia y eficiencia depende el bienestar de los vecinos y, es menester recordar, que del éxito de estos municipios depende que el país evolucione positivamente, también hay que reconocer, que en los últimos 40 años de vida democrática, ha dejado mucho que desear.
Es probable que con la cantidad de información de los malos manejos de los recursos de las municipalidades, las autoridades ediles estén pasando por un periodo de baja legitimidad, que es lo mismo, que baja popularidad, las cuales al no poder aclararlos, difícilmente puedan recuperar la aceptación con que ganaron la elección, a no ser que sean altamente transparentes y demuestren haber realizado un buen trabajo.

Relacionado