¿DONDE ESTÁ DIOS?

Escribe: Byron Mural

En momentos de crisis, solemos ser más sensibles y clamamos por ayuda a fuerzas sobrenaturales, alguien que por intervención divina nos salve, eso, es tan natural en el ser humano que no debe tomarse como algo extraño, pero ¿Por qué algunos somos tan cara dura de invocar el nombre de Dios solo en la tribulación?

El novelista colombiano Gabriel García Márquez decía: “No creo en Dios, pero le tengo miedo”.

Parecieran palabras sin sentido, pero no es así, a veces nos olvidamos de Dios y hasta llegamos a dudar de su existencia hasta que el agua nos llega al cuello, hasta que el temor nos invade y hasta que todo cuanto existe empieza a desmoronarse.

Las crisis como la que estamos viviendo aviva más en nosotros el temor y el amor hacia Dios, depende de la perspectiva en que se vea, es más, algunas personas van hasta el extremo, no toman precauciones y retan a la pandemia para demostrar que Dios acampa a su lado, aunque eso, es una total locura.

Si bien es cierto, nunca es bueno olvidarse de Dios, es bueno también no retar a la muerte o al infortunio, la prevención en situaciones como esta debe ir de la mano con la oración y con el sentimiento de solidaridad para con los más desafortunados. No creer en Dios es respetable, lo que no es respetable es que se culpe a Dios por lo que está sucediendo, generalmente el hombre es el que hace desastres y al no poder reparar su desorden clama a Dios para que lo auxilie. Saldremos de adelante, pero poniendo más de nuestra parte y dejando de creer que Dios está obligado a limpiar siempre nuestro reguero.