EN PRIMERA PERSONA

Escribe: Byron Mural

Conozco la vida de sacrificios en Estados Unidos, como miles, fui indocumentado hace muchos años atrás, días de trabajo agotador para poder conseguir unos dólares, enviarlos a mi familia y así poder salir adelante, vivir lejos de casa es el mayor sacrificio, dejar a la familia, a los amigos, a la comunidad, aunque es un país que está relativamente cerca, es otro mundo, otras costumbres y aunque hay norteamericanos muy buenos, también está infestado de personas racistas, clasistas y gente que no se tienta el corazón para hacerte sentir como una basura, un parásito invasor.

La pandemia del #Coronavirus ha hecho que el ser humano saque lo mejor y lo peor de si, han deportado a nuestro país a muchísimos inmigrantes, la mayoría de ellos infectados, no dejo de ponerme en sus zapatos, la gente no entiende que ellos no corrieron a infectarse, uno no busca enfermarse y peor de una enfermedad tan letal como ésta. Si alguno de ellos pudiese leerme, le pediría que por amor a su país haga un sacrificio más, aislarse hasta pasar su cuarentena y asegurarse que está sano, un pequeño sacrificio más por su familia, por sus seres queridos, por su país.

También sé, el temor que como guatemaltecos sentimos al saber que están llegando aviones con personas potencialmente infectadas desde Estados Unidos, nadie quiere infectarse y morir, por eso como guatemaltecos consientes debemos balancear las cosas, las personas que llegan del extranjero deben, y les pedimos por favor, que se aíslen, no les estamos pidiendo un aislamiento de un año, únicamente los días que sean necesarios para cerciorarse que no están contagiados, a los que estamos aquí, pedirles que no seamos agresivos con nuestros hermanos deportados, no son asesinos, simplemente hay que respetarlos y aceptar que por el momento no podemos abrazarnos unos con otros. Queridos hermanos y hermanas que vienen de Estados Unidos, perdón por como los guatemaltecos los hemos recibido, pero desde el fondo de nuestro corazón queremos decirles que deseamos que se sientan cobijados como cuando uno regresa a casa de un largo viaje, por el momento no podemos expresar nuestro afecto, y agradecemos su aislamiento, pronto primero Dios esta pesadilla pasará y volveremos a ser ese gran país, que sale a las calles, que sabe divertirse, convivir y ser todo lo que un guatemalteco siempre ha sido, solidario con los suyos y los extranjeros.

En un claro homenaje a los compatriotas retornados a nuestro país. Dios nos bendiga  todos.